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La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una de las clases magistrales del Dr. Pere Gascón sobre últimos avances en oncología. Quedé gratamente sorprendida ante un hombre de espíritu atemporal, de mente abierta y amante de la investigación.  Trabajó durante 24 años en EEUU en algunos de los centros de mayor prestigio en su profesión.

El Dr. Gascón que fue hasta hace poco jefe del Servicio de Oncología del hospital Clínic de Barcelona  se ha especializado en el papel del microambiente en el proceso tumoral y metastásico y en el ámbito de la inmunología, dos aspectos que consideramos fundamentales en oncología integrativa.

Casualmente, hace pocos días La Vanguardia publicó una entrevista que recomiendo leer. Algunas de sus respuestas han sido sorprendentes como el reconocimiento de algunos casos de remisiones espontáneas que él relaciona con el sistema inmunológico o el convencimiento de que un impacto emocional crónico tiene relación con la aparición de cáncer.

Reproduzco sus respuestas a continuación:

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El dolor miofascial es una de las causas más frecuentes de dolor musculoesquelético. No puede diagnosticarse con pruebas de imagen, ya sea radiografías, resonancias o TACS, sino mediante exploración y palpación de las bandas musculares. Por ello siendo una de las causas más frecuentes de dolor no es considerada como tal por la medicina convencional.

La musculatura esquelética ocupa una gran parte del volumen corporal y representa el 50% del peso. El cuerpo humano contiene aproximadamente 200 pares de músculos, es decir, un total de 400 músculos. Cualquiera de estos 400 músculos puede tener puntos gatillo activados dando lugar a dolor irradiado, es decir un dolor lejos del punto gatillo activado, y disfunción motora. Pero los músculos en general, y los puntos gatillo miofasciales en particular, son apenas considerados en la literatura médica. Raramente un traumatólogo buscará como causa de dolor musculoesquelético un punto gatillo miofascial, en cambio, suelen concentrar su atención en huesos, ligamentos, articulaciones y nervios. En contadas ocasiones aparecen las “tendinitis” -inflamación de tendones- como causa de dolor, sin tener en cuenta que el tendón es la parte de inserción muscular en el hueso, y por lo tanto un tendón inflamado está estrechamente vinculado a un músculo cuya tensión es excesiva por acortamiento de sus fibras

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Todos los grandes sistemas integradores del cuerpo funcionan buscando el equilibrio, la homeostasis. El sistema nervioso autónomo tiene que equilibrar sus componentes simpático y parasimpático con funciones antagónicas pero complementarias. El sistema endocrino está regulado por mecanismos de retroalimentación entre la pituitaria y las hormonas secretadas por la glándula diana que funcionan como un termostato para mantener la homeostasis. Sabemos mucho menos sobre cómo se logra tal homeostasis en el sistema inmunológico o en el sistema nervioso central, pero parece plausible que si la angustia puede causar efectos adversos, es muy probable que el estrés bueno, o lo que Selye denominó "eustress" promueva la salud. Sir William Osler señaló que la evolución de la tuberculosis dependía más de "lo que el paciente tiene en su cabeza que de lo que tiene en el pecho". Ishigami en Japón llegó a una conclusión similar en su ponencia "La influencia de la psíque actúa sobre el avance de la tuberculosis pulmonar", que apareció en la Revista Americana de la tuberculosis en 1919. Algunos pacientes estables se deterioraron y murieron después de enterarse de la pérdida de un ser querido. En otros casos, más graves, una recuperación completa se produjo sorprendentemente, a pesar del hecho de que ninguna terapia específica estaba disponible. "Estos pacientes tenían la característica de ser optimistas y no preocuparse fácilmente", escribió. 

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No sólo Hipócrates consideraba la importancia de un sistema digestivo saludable para evitar gran parte de las enfermedades. También la Medicina Tradicional China considera que un sistema digestivo débil, o alterado estructuralmente es el origen de muchas enfermedades. Actualmente, la medicina oficial, está empezando a considerar la gran importancia de la microflora intestinal, aunque existen todavía otros aspectos importantes que debería tener en cuenta.

La terapia nutricional de la función digestiva se ha centrado tradicionalmente en lo que sucede en el interior del tubo digestivo. Por lo tanto, se limitaba a reemplazar enzimas digestivas, sales biliares, etc,  hierbas y nutrientes que se encargan de favorecer la peristalsis y el tiempo de tránsito intestinal o a los probioticos. El uso de estos suplementos no es objeto de este artículo, sino comentar dos aspectos importantes del intestino desde una perspectiva integral:

  1. La importancia del estado de la mucosa intestinal
  2. La naturaleza de la relación entre la mucosa y la flora intestinal.

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