Cáncer de colon-recto

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En el tratamiento del cáncer de colon la Medicina Biológica considera algo, por lo demás obvio: No son estas mutaciones genéticas antes descritas las que inician el cáncer sino que el eslabón primero son las alteraciones internas ambientales biológicas las que han producido estas mutaciones.

En la nosología médica china se citan cuatro posibles cuadros etiológicos del carcinoma de colon recto que confluyen su acción agresiva sobre colon y/o recto en este cáncer, siendo imprescindible corregir la debilidad digestiva glandular y motriz, el edema de la mucosa intestinal, el estancamiento enzimático, el estasis sanguineo intravascular y la posible desarmonía adrenalínica.

Los remedios de fondo son necesarios. Además se impone prescribir un preparado específico capaz de la acción precisa anticancerosa por un lado, drenadora de la toxicidad acumulada por otro y corregir la debilidad digestiva.

Por otro lado, la vitamina C endovenosa ayuda a aumentar la inmunidad y tiene actividad antitumoral cuando se administra a altas dosis.

El cáncer de colon, o colorrectal, es el que comienza en el intestino grueso (colon) o en el recto (parte final del colon).

El cáncer de colon es un tipo de cáncer bastante común, se localiza en la porción intermedia y más larga del intestino grueso. La zona del colon y el recto, son las que almacenan las heces, antes de su expulsión a través del ano. Por tal motivo, acumula sustancias de desecho, lo que lo convierte en una zona expuesta a la aparición de cánceres. Un elemento que reduce los riesgos, es la reducción del tiempo de acumulación al mínimo, para lo que es necesario, una dieta equilibrada que facilite el tránsito intestinal.

Diagnóstico:

La historia clínica, con la descripción de los síntomas o la existencia de antecedentes familiares es siempre fundamental en la sospecha de cáncer de colon. Entre las pruebas a realizar, la colonoscopia es el método diagnóstico de elección; es la prueba más sensible y específica, y permite obtener biopsias y realizar la resección de pólipos.

Existen varias alternativas, la elección entre una y otra depende de la decisión de cada persona convenientemente informada por su médico. En principio, como norma general, es recomendable iniciar alguna de estas medidas en la población general a partir de los 50 años, o antes en el caso de que existan factores de riesgo.

  • Tacto rectal: es parte de la exploración física general.
  • Test de sangre oculta en heces: permite detectar pequeñas cantidades de sangre en las heces, que no son identificables a simple vista. Se puede realizar en casa y enviar las muestras a un centro médico. Es importante seguir las instrucciones para que sea eficaz, ya que el resultado puede no ser acertado por múltiples causas. Además, para conseguir buenos resultados en cuanto a prevención, es necesario realizar este test al menos con frecuencia bianual. En caso de que el test sea positivo, es necesario realizar otras exploraciones para detectar la causa del sangrado
  • Sigmoidoscopia: consiste en la introducción de un tubo flexible a través del ano, que tiene un sistema de vídeo en su extremo y permite ver de esta forma la pared intestinal, en una longitud concreta (la porción izquierda del colon). Se pueden detectar y tratar pólipos o cáncer en la parte de colon explorada. Esta prueba requiere una preparación para limpiar el colon, y permitir una mejor visualización de la pared. Produce molestias abdominales por aire introducido a través del tubo, que en general no son muy importantes y no precisan sedación. La existencia de lesiones puede hacer necesaria una exploración completa del colon.
  • Colonoscopia: se utiliza un tubo flexible, similar al anterior, pero más largo, y se ve la pared de todo el colon. Requiere una mayor preparación (limpieza) del colon, y suele producir más molestias que la sigmoidoscopia, por lo que frecuentemente se utilizan diversos tipos de sedación. La colonoscopia es el método diagnóstico de elección; es la prueba más sensible y específica, y permite obtener biopsias y realizar la resección de pólipos.
  • Enema opaco: se introduce una sustancia por el ano que es visible con rayos X. Se rellena de esta forma el colon y se sacan radiografías. Podría compararse con el negativo de una fotografía. Existen diversas técnicas que permiten mejorar su resolución. Permite solamente detectar lesiones, pero no es posible tomar muestras de éstas ni extirparlas, por lo que, en caso de encontrarse alguna alteración, es necesario realizar exploraciones complementarias. Requiere una preparación similar a la de la colonoscopia y produce algunas molestias abdominales por el material de contraste y el aire introducidos, aunque son molestias en general más leves que las originadas por la colonoscopia.
  • Otras exploraciones: en la actualidad se están desarrollando técnicas cuyo objetivo es ver la pared del colon en su totalidad, disminuyendo las molestias asociadas a la realización de una colonoscopia. Es el caso de la llamada «colonoscopia virtual», que es una técnica radiológica que permite ver el interior del colon sin necesidad de introducir un tubo a través del ano. Sin embargo, aunque es una técnica prometedora y ya muy desarrollada, su utilidad en este campo todavía no está plenamente consolidada.
  • También se está investigando en la eficacia de determinados análisis de sangre o heces, aunque en este caso todavía disponemos sólo de resultados preliminares y no aplicables a la práctica clínica habitual

En España, en los varones es el tercero en frecuencia, detrás del cáncer de pulmón y próstata. En las mujeres es el segundo en frecuencia, detrás del de mama. Sin embargo, si se tienen en cuenta ambos sexos a la vez el tipo de cáncer más frecuente es el cáncer de colon, con casi 28.000 nuevos casos al año.

La mayoría de los casos se diagnostican entre los 65 y los 75 años, con un máximo a los 70, aunque se registran casos desde los 35-40 años. Los casos que aparecen a edades tempranas suelen tener una predisposición genética.

El cáncer de colon es la segunda causa de mortalidad por cáncer en hombres y mujeres, superado sólo por el cáncer de pulmón, y cuya incidencia está aumentando. En varones, se mantiene en tercer lugar con más de 16.000 casos, superado por el cáncer de pulmón y el de próstata. En el caso de las mujeres, hay una mayor incidencia de cáncer de mama, que es por muy poco la primera causa de mortalidad por cáncer en este sexo (6.008 casos frente a 5.992 de cáncer de colon recto). 

El cáncer de colon tiene una  mortalidad e incidencia más alta en los países industrializados. Aproximadamente el 80% de los casos son esporádicos, pero el 20% tiene una influencia genética, con mayor riesgo familiar en los que es necesario un mayor seguimiento y control.

La edad es un factor de riesgo fundamental, con un incremento brusco de la incidencia a partir de los 50 años.

La presencia de un familiar de primer grado que lo haya padecido duplica el riesgo, y lo cuadriplica si el diagnóstico del cáncer se produjo antes de los 60 años de edad. El aumento de la incidencia está muy relacionado con el estilo de vida en los países industrializados.

Existen distintos factores de riesgo en relación al cáncer de colón: el consumo de grasas y de carnes rojas, sobre todo en conserva, embutidos o carnes preparadas; la obesidad, el tabaquismo y el consumo elevado de alcohol así como la diabetes asociada a la obesidad.

Los pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa tiene mayor riesgo con respecto a la población general, sobre todo, en la enfermedad de Crohn (riesgo 20 veces superior).

Causas potenciales del cáncer de colon:

  • Dieta: El cáncer de colon parece estar asociado a dietas ricas en grasas y pobres en fibra. En este sentido, actualmente se están llevando a cabo numerosas investigaciones.
  • Herencia: En el cáncer de colon desempeña un importante papel la herencia familiar, ya que existe la posibilidad de que se transmita hereditariamente y predisponga a la persona a sufrir la enfermedad. Sin embargo, esto puede detectarse y el cáncer tratarse de manera precoz.
  • Historial médico: Se ha demostrado que quienes tienen una mayor predisposición a padecer esta enfermedad son las personas que tienen o han tenido: pólipos (crecimiento benigno) de colon o recto; colitis ulcerosa (inflamación o ulceración del colon); cáncer como mama, útero u ovario.
  • Parentesco: Parientes que también han sufrido de cáncer de colon.
  • Estilo de vida: Existen ciertos factores que dependen del estilo de vida y que predisponen a la aparición del cáncer de colon como, por ejemplo, la obesidad, la vida sedentaria y el tabaquismo.

La investigación en este campo ha demostrado que algunos tipos de cáncer de colon se originan a partir de pólipos (pequeños bultos benignos). La detección precoz y extracción de estos pólipos puede ayudar a prevenir la aparición de la enfermedad.

Una de las causas de la aparición de cáncer de colon es la predisposición genética debida a alteraciones en algunos genes por lo tanto, los individuos con familiares que son o han sido afectados por la enfermedad deben acudir a exámenes médicos periódicamente.

Algunos hábitos poco saludables también podrían ser la causa de la aparición de la enfermedad, de manera que seguir los siguientes consejos puede resultar muy beneficioso:

  • No abusar del alcohol ni el tabaco.
  • Controlar la obesidad. Se debe evitar el sobrepeso y el exceso de calorías en la dieta.   
  • Mantener una actividad física adecuada a la edad.
  • Realizar ejercicio físico de manera regular.

En cuanto a la alimentación, seguir una dieta equilibrada constituye un importante factor preventivo. Es aconsejable, por tanto, seguir las siguientes recomendaciones para prevenir el cáncer de colon:

  • No abusar de comidas ricas en grasas.
  • Disminuir el consumo de grasas de manera que no superen el 20% del total de calorías de la dieta.
  • Consumir preferentemente grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) y poliinsaturadas (aceite de pescado).
  • Disminuir el consumo de carnes rojas.
  • Aumentar el consumo de pescado y carnes blancas (pollo, pavo, conejo).
  • Incorporar a la dieta alimentos ricos en fibra. Tomar una cantidad de fibra de al menos 25 gramos diarios, en forma de cereales y pan integral.
  • Aumentar la ingesta de frutas y verduras. Consumir cantidades óptimas de frutas y vegetales, especialmente las denominadas crucíferas (coliflor, coles de Bruselas, bróculi), así como de legumbres.

Las opciones de tratamiento del cáncer colon-rectal dependen de la etapa en que se encuentre el tumor, es decir, cuánto se ha diseminado o a qué profundidad ha llegado en la pared intestinal u a  otros tejidos así como también si se ubica en el colon o en el recto.

Las opciones de tratamiento dependen de los siguientes aspectos:

  • El estadio del cáncer.
  • Si el cáncer ha progresado.
  • La salud general del paciente.

El proceso que se utiliza para determinar si el cáncer se ha diseminado dentro del colon o a otras posibles partes del cuerpo se llama estadificación. La información que se reúne durante el proceso de estadificación determina el estadio de la enfermedad.

Es importante conocer el estadio de la enfermedad a fin de planificar el tratamiento. Las siguientes pruebas y procedimientos se pueden utilizar en el proceso de estadificación:

Exploración por TAC

Procedimiento mediante el cual se toman una serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo, como el abdomen o el pecho, desde ángulos diferentes. Las imágenes son creadas por una computadora conectada a una máquina de rayos X. Se inyecta un contraste en una vena o se ingiere, a fin de que los órganos o los tejidos se destaquen más claramente. Este procedimiento también se llama tomografía computada, tomografía computarizada o tomografía axial computarizada.

RMN (imágenes por resonancia magnética)

Procedimiento en el que se usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del colon. Se inyecta al paciente una sustancia llamada gadolinio a través de una vena, y este se acumula alrededor de las células cancerosas para hacerlas aparecer más brillantes en la imagen. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN).

Exploración con PET (tomografía por emisión de positrones)

Procedimiento para encontrar células de tumores malignos en el cuerpo. Se inyecta en una vena una cantidad pequeña de glucosa (azúcar) radiactiva. El explorador PET rota alrededor del cuerpo y toma una imagen de los lugares que absorben la glucosa. Las células de tumores malignos tienen aspecto más brillante en la imagen porque son más activas y absorben más glucosa que las células normales.

Radiografía del tórax

Radiografía de los órganos y huesos del interior del tórax. Un rayo X es un tipo de haz de energía que puede atravesar el cuerpo y plasmarse en una película que muestra una imagen de áreas del interior del cuerpo.

Cirugía

Procedimiento para extirpar el tumor y determinar a qué distancia del colon se diseminó.

Biopsia de ganglios linfáticos

Extracción de parte o de todo el ganglio linfático. Un patólogo observa el tejido mediante la ayuda de un microscopio para determinar si hay presencia de células cancerosas.

Recuento sanguíneo completo (RSC)

Procedimiento por el cual se toma una muestra de sangre para verificar los siguientes elementos:

  • Cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
  • La cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta el oxígeno) en los glóbulos rojos.
  • La parte de la muestra de sangre compuesta por glóbulos rojos.

Prueba del antígeno carcinoembrionario (CEA)

Prueba por la que se mide la concentración de CEA en la sangre. El CEA se libera en el torrente sanguíneo tanto por las células cancerosas como por las células normales. Cuando se encuentra en cantidades más altas de lo normal, puede ser un signo de cáncer de colon u otras afecciones.

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