Cáncer de ovario

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Todos los casos  reunidos, referidos a cáncer de ovario, a través del Dr. Xie Wenwei, Dr. Jia Kun del Shaanxi Academy of Tradicional Chinese Medicine, Xi’an Medical College, Dr. Feng Mingde del Hubei Province Hospital coinciden en el siguiente cuadro de síndromes para entender estos tumores:

  1. Estasis sanguineo y bloqueo de la microcirculación  intraovárica.
  2. Bloqueos enzimáticos a nivel de hígado y pulmón.
  3. Insuficiencia digestiva y suprarrenal.
  4. Retención masiva de toxinas.

Dada la importancia trascendental de este enfoque diagnóstico deben evaluarse los síntomas y signos que les caracterizan en cada paciente. Por tanto, se necesita una consulta integral para aproximarse al terreno en que la enferma desarrolla su tumor.

Síntomas como sequedad de boca, heces secas, sangrados vaginales irregulares, piel seca y descamativa, rostro hinchado, frío en extremidades…son de gran importancia para nosotros a la hora de determinar las alteraciones biológicas responsables de la aparición del cáncer de ovario.

El tratamiento con vitamina C endovenosa a altas dosis es complementario al tratamiento con quimioterapia y ayuda a tolerarla mejor protegiendo el sistema inmunológico y reduciendo el cansancio.

La medicina ortomolecular ha demostrado con estudios el papel de algunas vitaminas para el cáncer

El cáncer ovárico es el cáncer que se origina en los ovarios, el par de órganos reproductores femeninos localizados en la pelvis. Los ovarios tienen dos funciones: producir óvulos y hormonas femeninas (químicos que controlan la manera en que ciertas células u órganos funcionan). El cáncer ovárico ocurre cuando las células en el ovario se vuelven anormales y se dividen sin control u orden.

Las células cancerosas pueden invadir y destruir el tejido a su alrededor. También pueden separarse del tumor y extenderse para formar nuevos tumores en otras partes del cuerpo.

Los ovarios contienen tres tipos principales de células:

  • Células epiteliales, la cuales cubren el ovario.
  • Células germinales que se encuentran en el interior del ovario. Estas células forman los óvulos que son liberados hacia las trompas de Falopio cada mes durante los años reproductivos.
  •  Las células estromales, las cuales forman el tejido de soporte o estructural que sostienen el ovario y que producen principalmente las hormonas femeninas estrógeno y progesterona.

Cada uno de estos tipos de células se puede desarrollar en un tipo diferente de tumor. Existen tres tipos principales de tumores ováricos:

  • Los tumores epiteliales se originan de las células que cubren la superficie externa del ovario. La mayoría de los tumores ováricos son tumores de células epiteliales.
  • Los tumores de células germinales se originan de las células que producen los óvulos.

Los tumores estromales se originan de las células del tejido estructural que sostienen el ovario y producen las hormonas femeninas estrógeno y progesterona.   

La mayoría de estos tumores son benignos (no cancerosos) y nunca se propagan fuera del ovario. Los tumores se pueden tratar mediante la extirpación quirúrgica de un ovario o de parte del ovario que contiene el tumor

El cáncer de ovario es el sexto más frecuente entre las mujeres, con aproximadamente 205.000 nuevos casos al año en todo el mundo. Representa entre el 4 y el 5 % de los tumores femeninos.

En España se diagnostican unos 3.300 casos anuales lo que representa el 5,1% de los cánceres entre las mujeres, por detrás de los de mama, colorrectales y de cuerpo de útero. La incidencia en nuestro país se puede considerar alta (tasa ajustada mundial en 2002: 9,9 nuevos casos/100.000 habitantes/año), con un ascenso lento pero constante desde los años 60.

Es un tumor propio de las edades medias de la vida. La mayoría de los casos se diagnostican entre los 45 y los 75 años. Hay un número significativo de casos desde los 30 años, y no es infrecuente diagnosticar tumores en jóvenes desde los 15.

Actualmente, se desconoce cómo y porqué aparece el cáncer de ovario. Sin embargo, se conocen diversos factores hormonales y reproductivos que pueden favorecer su aparición como la infertilidad o un número pequeño de embarazos. Los factores genéticos son determinantes tan sólo en un 10-15 % de los casos.

En estos casos se asocian el cáncer de mama y el de ovario en una misma familia o, incluso, en una misma persona. Se sospecha que algunos factores ambientales como la grasa de la dieta, la utilización de polvos de talco o algunas infecciones por virus, pueden tener alguna importancia en la aparición de esta enfermedad.

Teoría de la ovulación incesante. El traumatismo-rotura que se produce durante cada ovulación para que salga el óvulo del ovario puede resultar un estímulo para la aparición del cáncer de ovario. Por este motivo, las mujeres sin descendencia corren un riesgo mayor, ya que la gestación supone un período de reposo ovulatorio, y aquellas que no han estado embarazadas habrán sufrido un mayor número de ovulaciones.

  • Genético. Aparece con mayor frecuencia en aquellas mujeres con una historia familiar de cáncer de ovario. Se ha observado que el 30 % de los cánceres de ovario expresan niveles elevados de determinadas mutaciones genéticas.
  • Edad. A mayor edad, mayor riesgo.
  • Ciertos defectos genéticos (anomalías en los genes BRCA1 o BRCA2) son responsables de un pequeño número de casos de cáncer ovárico.
  • Las mujeres con antecedentes personales de cáncer de mama o antecedentes familiares de cáncer de mama o cáncer de ovarios tienen un mayor riesgo de sufrir este tipo de cáncer.
  • Las mujeres que toman estrogenoterapia solamente (no con progesterona) durante 5 años o más pueden tener un riesgo alto de cáncer ovárico. Sin embargo, las pastillas anticonceptivas disminuyen el riesgo de este cáncer.
  • Los fármacos para la fertilidad probablemente no incrementan el riesgo de cáncer ovárico.

 

El cáncer de ovario es menos frecuente en las mujeres que han tenido varios hijos. También es menos frecuente entre las mujeres que han tomado anovulatorios orales durante años. No obstante, ningún estudio ha demostrado que esa menor probabilidad de cáncer de ovario en las mujeres que han tomado anticonceptivos se vea compensada por otros efectos secundarios como podría ser el aumento de incidencia de enfermedades cardiovasculares y, posiblemente, de otros tumores. Por eso no está justificado su uso preventivo en la población general.

Un caso especial son las mujeres de muy alto riesgo, como aquellas con un síndrome hereditario de cáncer de mama y ovario (BRCA), en las que se está estudiando el papel protector de los anovulatorios e incluso, puede proponerse a la paciente, la extirpación de ambos ovarios a los 35 años si ya ha cumplido sus deseos de descendencia.

Cirugía

La cirugía se utiliza para tratar todas las fases o estadios del cáncer ovárico. Para los estadios iniciales, puede ser el único tratamiento. La cirugía implica:

  • Extirpación del útero (histerectomía total).
  • Extirpación de ovarios y trompas de Falopio (ovario-salpingectomía bilateral).
  • Extirpación parcial o completa del epiplón, la capa grasa que cubre y forra los órganos en el abdomen.
  • Examen, biopsia o extirpación de los ganglios linfáticos y otros tejidos en la pelvis y el abdomen.

Se ha demostrado que la cirugía realizada por un especialista en cáncer del aparato reproductor de la mujer da como resultado una tasa de eficacia más alta.

Quimioterapia

La quimioterapia se utiliza después de la cirugía para tratar cualquier enfermedad remanente y también se puede emplear si el cáncer reaparece. La quimioterapia casi siempre se administra dentro de las venas o, algunas veces, directamente dentro de la cavidad abdominal (intraperitoneal).

Después de la cirugía y la quimioterapia, los pacientes deben hacerse controles periódicos estrictos:

  • Un examen físico (que incluye examen pélvico) cada 2 a 4 meses durante los primeros dos años, seguido de cada 6 meses durante 3 años, y luego anualmente.
  • Un examen de sangre para CA-125 en cada consulta si el nivel era inicialmente alto.
  • El médico puede ordenar igualmente una tomografía computarizada (TAC) del tórax, el abdomen y del área pélvica.