Estrés y ansiedad

Compartir:

Innumerables emociones pueden conducir a la ansiedad. Por ejemplo, la angustia, el vivir con prisas constantes, la respuesta al stress con inquietud, la preocupación constante, son expresiones de ansiedad. Por tanto, la tendencia a pensar continuamente con inquietud, la rumiación mental y en casos severos las obsesiones, se asientan en esta emoción.

La ansiedad elemental es, sin embargo, fuente de capacidad de trabajo, de reflexión penetrante, de pensamiento eficaz, de capacidad de concentración, de imaginación productiva, de carácter firme y de personalidad integrada.

La ansiedad mórbida, por el contrario, expresa agitación, inquietud exagerada, pensamiento obsesivo, como hemos dicho, de reflexión inacabable y síntomas asociados digestivos, cardíacos y generales.

El estudio de la ANSIEDAD desde la óptica de la Medicina Biológica, nos propone una evidencia revolucionaria en psicología. Se trata de la certidumbre de que la ANSIEDAD MÓRBIDA supone, a veces, un anclaje orgánico de insuficiencias funcionales que exigen estimulación, en contra de lo practicado siempre en los problemas ansiosos-angustiosos, que han requerido ser resueltos siempre con relajantes.

Ansiedad mórbida en terreno de insuficiencia digestiva y déficit circulatorio frecuentemente asociado a estasis de sangre. Consisten siempre en déficit funcionales, es decir la función digestiva y la función circulatoria se encuentran alteradas sin que existan alteraciones morfológicas. El paciente ansioso no es un cardiópata estricto ni tiene una insuficiencia digestiva patológico, sino que su funcionalidad orgánica es pobre en ambos sistemas.

Por tanto, en esta deficiencia orgánica el psiquismo del paciente expresa inquietud, reflexión permanente, rumiación mental, pensamientos obsesivos, preocupación, falta de deseo de hablar, con lo que puede constituirse un cuadro severo de ANSIEDAD o incluso NEUROSIS de ANSIEDAD. A nivel orgánico el enfermo expresa malestar físico, insomnio o sueño de mala calidad, debidos todos ellos a la inquietud, pesadillas y opresión muy característica en epigastrio y abdomen.

Ansiedad mórbida en terreno de deficiencia pulmonar. La evaluación de la debilidad en la voz, la disnea, la falta de aliento, la respiración corta, la transpiración espontánea, la fatiga al esfuerzo, al subir escaleras, la tos débil… En esta situación la ansiedad mórbida se constituye con inquietud y melancolía, rumiación mental, carácter taciturno. En este caso, la opresión ansiosa se instala en el pecho y garganta.

Es necesario tratar las deficiencias funcionales que acompañan a los cuadros de ansiedad mórbida.

Patologías relacionadas